Estas fiestas van a ser extrañas, de eso no cabe duda. Las Navidades, tal y como las conocemos, han cambiado (al menos por este año). Desde marzo nuestras vidas ya no son las mismas, hemos tenido que adaptarnos a las circunstancias actuales y nos toca hacer lo mismo con las fiestas.

Pero esto no tiene porque ser malo. Creo que este año valoramos mucho más las cosas que ya poseemos y las personas que forman parte de nuestra vida. Creo que nos estamos dando cuenta de que, aunque la cosa no esté yendo muy bien para muchos, la mayoría compartimos nuestra vida con personas que amamos y que nos aman y tenemos lo necesario para vivir.

Para muchos este año va a ser muy difícil, sino imposible, hacer regalos ya que no podrán asumir los costes que conllevan. Por eso, en este post, quiero traerte algunas ideas de regalos económicos, sostenibles y minimalistas, para no añadir nada a nuestra vida (ni a la de los demás) que realmente no aporte valor.

Empecemos por reflexionar

Para algunos el hacer regalos se ha convertido en un suplicio: gastar dinero (que a veces no tenemos), lidiar con el gentío en las tiendas, ir a contrarreloj a por ese juguete que está a punto de agotarse… El acto de hacer un regalo debería ser algo que nos aportara felicidad y nos llenara el corazón. Si sientes que no es así pregúntate el porqué. Tal vez estés gastando un dinero que no tienes, estés comprando un regalo por compromiso a alguien o no te sientas cómoda con este nivel de consumismo.

Recordemos que lo que pretenden estas fiestas es reunir a las personas que se quieren, a las familias y amigos. Los regalos deberían ser algo secundario, sobretodo en el momento en el que nos encontramos. No perdamos de vista el objetivo de la Navidad.

Acertar con los regalos puede ser muy sencillo

No hay nada peor que que te regalen algo que no quieres. Luego te sientes culpable por deshacerte de ello y acaba ocupando un espacio en tu hogar (que tanto te ha costado minimalizar). La solución es sencilla y tiene más años que e sol: hacer la carta a Papá Noel o a los Reyes Magos. Esto es algo que hacemos de pequeñitos pero que dejamos de hacer en cuanto se descubre el pastel.

Yo tengo 33 años y sigo escribiendo esa carta. Bueno, no es una carta como tal pero sirve igual. Creamos un grupo de Whatsapp con mi familia y ahí vamos escribiendo las cosas que queremos. De esta forma siempre acertamos y no regalamos a nadie cosas que no quiere y sabemos que acertamos seguro. Te animo a que lo pruebes.

Es cierto que hay un encanto especial en buscar ese regalo perfecto y sorprender ¡es lo mejor del mundo! Pero para cuando hay dudas, recurrir a la carta puede salvarnos de más de un quebradero de cabeza.

Recupera el amigo invisible

Ésta es una gran opción para ahorrar dinero y minimalizar tanto lo que vamos a regalar como lo que vamos a recibir. Normalmente el amigo invisible se hace con los amigos o con los compañeros de trabajo, pero hacerlo con la familia es algo poco común.

Muchas veces nuestro presupuesto es muy ajustado y, si tenemos que repartirlo entre muchas personas, acabamos comprando «chorradas» sin ningún valor. Si pudiéramos concentrar ese presupuesto en una sola persona podríamos hacer un regalo estupendo.

Parece que cuantos más regalos recibamos, mejor, pero yo no lo veo así. Creo que es mejor que me regalen (y regalar) algo que realmente quiera y que me aporte valor que ir acumulando cosas sin ningún valor (y no, no hablo de precio).

Ahora voy a darte algunas ideas de regalos sostenibles y/o minimalistas para que estas fiestas sean mucho mejores.

Ideas de regalos

Regala experiencias

Para mí este es el mejor regalo. Ya sean viajes (cuando podamos volver a viajar), escapadas de fin de semana, ir al teatro, al cine, a la ópera, pasar el día conociendo un lugar nuevo, saltar en paracaídas…hay un sinfín de experiencias que podemos regalar, aptas para todos los bolsillo. No ocuparán espacio en nuestro hogar pero sí en nuestro corazón y en nuestros recuerdos.

Regala tu tiempo

Muchas veces despreciamos nuestro tiempo (no olvidemos que el dinero lo ganamos con nuestro tiempo) y es realmente lo más valioso que tenemos. Podemos hacer muchos regalos con él: hacer esa actividad que tanto le gusta a tu pareja pero para la que nunca encuentras tiempo, hacer de canguro para que tu hermana/amiga/quien sea pueda ir al cine, a cenar a un restaurante o a hacer lo que le dé la real gana; dar unas clases gratis de algo que sepas hacer como tocar un instrumento o hacer una manualidad; preparar una deliciosa cena si eres cocinitas…seguro que puedes regalar tu tiempo de mil maneras distintas.

Regala tus habilidades

Este punto está relacionado con el anterior, pero aquí quiero referirme a crear algo con tus habilidades. ¿Sabes hacer scrapbooking? Regala un álbum hecho a mano. ¿Te encanta la repostería? Regala unas deliciosas galletas en un bonito tarro de cristal. ¿Te va la cosmética casera? Crea esa crema que sabes que tanto le va a gustar a tu madre. ¿Haces música? Compón una canción para esa persona a la que quieres tanto. No hay mejor regalo que algo que implica nuestro tiempo y nuestro amor al crearlo.

Regala artesanía

Si no eres demasiado manitas (aunque estoy segura de que tienes un montón de habilidades) o no tienes tiempo o ganas de ponerte a crear tus propios regalos, siempre puedes comprarlos ya hechos. Lo importante es comprar artículos hechos a mano, con cariño y, no menos importante, ayudar a los pequeños creadores a seguir con su negocio. Tiene mucho más valor comprarlo en una pequeña tiendecita, sabiendo que no está fabricado en cadena y que la persona que lo ha creado le ha puesto toda su dedicación y cariño.

Hay plataformas online, como Etsy, que nos acercan el trabajo de artesanos que de otro modo no podríamos conocer. Aprovecho para contarte que acabo de abrir mi tiendecita en esta misma plataforma, LaiaCraft. En ella vendo libretas hechas a mano, hechas en su mayoría con materiales reciclados. De este modo he aunado mi amor por el planeta y por el scrapbooking en uno. Espero que puedas pasarte a verla y me digas qué te parece 🙂

Regala solidaridad

Hay mil formas de hacer regalos solidarios y todas son fantásticas: comprar en tiendas de ONG´s (te dejo este post de Pasaporte solidario con un montón de tiendas), hacer una donación a alguna ONG o asociación a la que el destinatario de tu regalo sea afín, apadrinar un animal a nombre de esa persona, plantar un árbol en su nombre… Además de llenar de ilusión al receptor del regalo, también pondremos nuestro granito de arena para crear un mundo mejor.

Regala productos zero waste

Los producto zero waste (o residuo cero) nos ayudan a evitar envases innecesarios, normalmente de plástico, por lo que son mucho más cuidadosos con el planeta. Hay mil productos que podemos sustituir por su versión residuo cero: cuchillas de afeitar, champús, pasta de dientes, desodorante, cosmética, maquillaje… Una muy buena opción es regalar packs para que el destinatario de tu regalo tenga todo lo necesario para iniciarse en este maravilloso camino (te dejo algunos aquí, aquí, aquí y aquí).

Regala moda sostenible

Regalar ropa es todo un clásico. ¿A quién no le han regalado un jersey, un bolso o unos zapatos? Haz la diferencia regalando moda sostenible, respetuosa con el medioambiente y con las personas que trabajan creando estos productos. ¿Por qué no regalar un jersey de cáñamo, un bolso de tela reciclada o unas zapatos orgánicos? La ropa dice mucho de nosotras (en este caso, de la persona a la que se la vamos a regalar), así que ayudémosla a que predique la sostenibilidad al mundo.

Regala artículos de segunda mano

Comprar de segunda mano es algo, por suerte, cada vez más común. Ya no está mal visto que llevemos ropa de segunda mano o que nuestro nuevo libro haya pasado por la biblioteca de varias personas, pero…en cuanto a los regalos, la cosa cambia. Para muchos, regalar de segunda mano es «cutre». Parece que queramos ahorrarnos dinero o que no le demos importancia al acto de regalar.

Nada más lejos de la realidad. Yo siempre pido que, si encuentran algo de lo que pido en mi lista de segunda mano, lo compren. Hasta busco enlaces si es algo que solo encuentro online. Regalar cosas usadas es una opción maravillosa para cuidar del planeta, para darle otra vida a esos objetos que, de otra forma, acabarían en la basura. ¡Menudo desperdicio!

Pide que te regalen cosas de segunda mano. Tener esta conversación es importante. Suele dar pudo preguntar, así que, si te adelantas y lo dices tú, abres la veda. Posiblemente tu interlocutor dice que le parece una gran idea y se una al movimiento second-hand. ¿No sería maravilloso?

Regala cursos o servicios

Otro gran regalo que no ocupará espacio en casa pero que nutrirá muchísimo la vida de su destinatario. Busca algo que le encante hacer a esa persona a la que quieres regalar y compra un curso o servicio afín a sus gustos. Pueden ser cursos o servicios de cocina, de manualidades, de productividad… las ideas son infinitas.

Por mi parte, entre mis servicios puedes encontrar los que están enfocados a minimalizar el hogar: el reto de 21 días Minimalizarte y Minimalizarte «a tu aire», además de la consultoría privada y los que están enfocados a la sostenibilidad: la Brújula de la sostenibilidad y la consultoría privada.

El 11 de enero empiezan los 2 programas grupales, por lo que es un momento ideal para regalarlos 🙂

Los animales no son regalos

No quiero dejar de tocar este tema. Es algo que vemos todos los años y que no deja de repetirse. Más del 30% de los animales que se regalan en Navidad acaban siendo abandonados. A veces parece que nos olvidamos de que son seres sintientes. No son regalos, bajo ningún concepto.

Así que nunca regales un animal a otra persona. Además, cuando esa persona quiera compartir su vida con otro animal, deberá ser el o ella el que lo escoja. Hay todo un proceso detrás y no hay que obviarlo. Con suerte, nuestros pequeños nos acompañarán por muchos años. No es una elección sencilla y debe estar bien meditada.

Si eres padre y quieres regalar un animal a tus hijos podrías hacerlo, pero teniendo en cuenta de que si ellos no se hacen cargo deberás hacerlo tú. A veces queremos que los hijos se hagan cargo de otra vida cuando ni siquiera son capaces de hacerse cargo de la suya. Es una gran responsabilidad.

Aún así, si quieres adoptar ( nunca compre, por favor) a un pequeñajo, no creo que la mejor opción sea entregarlo como un regalo. Hazlo cualquier otro día del año. No enseñemos a nuestros hijos que las vidas pueden regalarse, por favor.

El envoltorio también es importante

La mayoría del papel de regalo no es reciclable, así que después de abrir un regalo, irá al contenedor, y de ahí al vertedero. Tenemos muchas opciones para envolver nuestros regalos de forma sostenible. Voy a contarte algunas

Con papel de periódico

Un clásico que se utiliza demasiado poco. Lo ideal es que utilices periódicos en desuso y no los compres nuevos a menos que los vayas a leer. El papel de periódico es muy fácil de reciclar y le dará un toque chulísimo a nuestros regalos.

Con papel reciclado

¿Sabes esos trozos de papel que vienen en algunos paquetes para evitar que se dañe el contenido? Son una opción maravillosa para envolver regalos. Suelen ser de color beis y sin dibujos, por lo que les puedes dar un toque artístico muy fácilmente (aunque a mí me encanta como queda tal cual.

Con tela

La técnica del Furoshiki cada vez está más de moda ¡Y me encanta! Consiste en envolver regalos con pedazos de tela. Esta es la forma más sostenible de hacerlo (siempre y cuando no compremos telas nuevas) ya que podremos utilizarlas una y otra vez y no se utiliza ningún tipo de adhesivo. Además, los paquetes quedan preciosos.

Reutiliza cajas

Si tienes cajas por casa puedes reutilizarlas para envolver tus regalos. Mejor si son lisas y sin fotografías. Puedes personalizarlas o dejarlas tal cual (nuevamente, es como a mí mas me gusta). Les darás otra vida antes de mandarlas al contenedor de reciclaje.

Con tubos de cartón

El año pasado regalé algunas experiencias y, para que hubiera algo «físico», escribí en un papel en qué consistía el regalo. Podría haber hecho un sobre pero se me ocurrió reutilizar los tubos de papel higiénico. Simplemente hay que enrollar el papel como un pergamino y meterlo en el tubo. Tan sencillo como eso. Puedes decorarlo con un poco de cordón o algún dibujo.

Destierra la cinta adhesiva

La cinta adhesiva clásica no es reciclable. Por suerte hay varias alternativas que podemos utilizar. Mi favorita es cerrar el paquete con cordón natural. De esta forma no se abrirá y le dará un toque muy rústico (queda precioso con el papel de regalo o el beis). También puedes cerrarlo con cintas y lazos que tengas por casa y, de esta forma, reutilizarlos.

Si se te resisten, siempre puedes recurrir a la cinta adhesiva ecológica, hecha de papel y con adhesivo natural, una opción mucho más sostenible que la cinta tradicional.

Para decorar tus paquetes puedes recurrir a elementos naturales como hojas o ramitas secas. Le darán un toque precioso. En el caso de que utilices papel kraft, puedes decorarlo, pero mejor si lo haces a lápiz o boli, para que luego se pueda reciclar. Si puedes, vuelve a guardarlo para futuros regalos y así alargar su vida útil.

Sin envoltorio

Si vas a regalar algo que ya viene en una bonita caja o en un bote (como las galletas en tarro de cristal) no hace falta que lo envuelvas. Si quieres darle un toque, puedes ponerle un poco de cordón con una hoja seca y quedará precioso. ¡A veces el contenido es el mejor envoltorio!

Espero haberte dado algunas ideas para regalar y para que pongas en tu carta a los Reyes Magos de ahora en adelante. Disfrutar de una Navidad sostenible y minimalista es más sencillo de lo que parece.

Ahora cuéntame ¿cuáles son tus regalos favoritos? ¿Cómo los envuelves? Me encantará leerte en los comentarios 🙂

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